Simplemente “nada”

Responsabilidades, trabajo, relaciones sociales, tareas del hogar, familia… Son multitud las actividades que rodean nuestra vida. Hasta el punto de que son muchísimas las veces que nos las llevamos hasta la cama y aun les seguimos dando vueltas haciendo que no logremos conciliar el sueño fácilmente.

Por ello es de vital importancia seguir al pie de la letra la frase de no hacer nada, y es que estamos tan acostumbrados a no parar que cuando lo hacemos o tenemos un día en el que nos quedamos desde por la mañana haciendo lo mínimo posible nos sentimos mal o con la sensación de perder el tiempo. Incluso hay quién siente estrés observando cómo se le escapan los segundos u horas.

Sin embargo nada más allá de eso, este tiempo es de crucial importancia para mantenernos en equilibrio y saber enfrentar las nuevas adversidades que puedan sucedernos.

Cuando los niveles de estrés descienden también nuestra necesidad por tener más tiempo libre lo hace. Por lo que observando las necesidades de nuestro cuerpo podemos sentir ese momento en el que es mejor parar y simplemente no hacer nada.

El no hacer nada no significa ver la TV, leer o escuchar música. Se trata de esos momentos en los que simplemente nos quedamos tumbados mirando el techo o paseando sin rumbo sin que los pensamientos nos bombardeen, llevándonos a las diferentes responsabilidades y es que en este momento social actual tan intoxicado por la tecnología estamos tan acostumbrados a tener la mente ocupada que incluso en los momentos que nos servirían de gran provecho a nivel de desintoxicación mental acudimos urgentemente al móvil haciendo que de nuevo nuestro momento se rompa. Un gran ejemplo de esto son esos momentos de espera en una cita en la que como si de un imán se tratase de repente nos encontramos con el móvil de la mano “haciendo tiempo”.

Es más, el no hacer absolutamente nada genera creatividad y es de esta manera como muchas grandes ideas han llegado a aparecer dícese desde el famoso “Eureka”de Arquímedes de Siracusa en su bañera, a la manzana de Newton acostado bajo un árbol o el invento del fuego por los hombres primitivos.

Es por eso que desde LyaHipnoterapias te invito a que tomes un tiempo para ti, escogiendo un lugar cómodo, unos cascos (volumen medio). Y dejándote llevar por las palabras hasta ese gran momento en el que simplemente dejarás llevar para no hacer NADA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *